Antes de hablar de números, una observación: el precio que pones al coaching no es solo un número. Es una decisión estratégica que define a quién atraes, qué calidad de cliente trabajas, y cuánto puedes invertir en tu propio desarrollo profesional.
Y aún así, la mayoría de coaches lo decide en 5 minutos, mirando lo que cobran otros en Instagram, y eligiendo un precio que "se sienta cómodo".
Ese precio cómodo es exactamente el problema.
Por qué cobras poco (y no es lo que crees)
Las razones más comunes que escucho cuando trabajo con coaches que quieren subir precios:
- "Es que recién empiezo"
- "Mis clientes no podrían pagar más"
- "En mi país no se paga eso por coaching"
- "No quiero parecer cara"
- "Hay coaches con más experiencia que yo"
Todas suenan razonables. Ninguna es real.
La razón verdadera, casi siempre, es una sola: no has internalizado el valor que generas.
Cuando un cliente sale de un proceso de coaching contigo y consigue un trabajo que paga 15.000€ más al año durante los próximos 5 años, le has generado 75.000€ de valor. ¿Cobrar 1.500€ por ese proceso es caro? Es una ganga.
El problema es que tú estás midiendo tu trabajo en horas. Tu cliente lo está midiendo en consecuencias.
Las 3 estrategias de pricing más comunes (y cuál te conviene)
1. Por hora (la peor para empezar)
50€/hora, 80€/hora, 120€/hora.
Pros: simple, fácil de entender, baja fricción para clientes que solo quieren una sesión.
Contras: te castiga por ser eficiente. Si en una sesión resuelves un problema que a otro coach le tomaría 5, cobras menos. Y los clientes empiezan a contar minutos.
Cuándo usar: sesiones puntuales, revisiones rápidas de CV, llamadas de orientación. No para procesos completos.
2. Por paquete cerrado (el sweet spot)
Ej: "Programa de 8 semanas: 1.200€" o "CV + LinkedIn + 3 sesiones: 600€"
Pros: alineas tu precio con el resultado, no con el tiempo. Tu cliente compra una transformación, no una hora. Te permite mejorar tu eficiencia sin penalización.
Contras: requiere que tengas claro qué entregas y en qué tiempo. Si te alargas, pierdes margen.
Cuándo usar: procesos de 4+ sesiones, transformaciones de carrera, cambios profundos. Es donde más coaches deberían estar.
3. Por resultado o success fee
Ej: "Cobro 2.000€ + 5% del nuevo salario el primer año si consigues trabajo en 90 días"
Pros: el cliente paga solo si funciona. Genera confianza alta. Te diferencia de la competencia.
Contras: requiere experiencia para predecir resultados. Solo funciona si trabajas con clientes en búsqueda activa con perfiles competitivos. Difícil de gestionar fiscalmente.
Cuándo usar: cuando ya tienes 50+ clientes de track record y puedes filtrar bien quién entra al programa.
La fórmula para fijar tu precio
Olvídate de mirar a la competencia. Empieza por ti:
Paso 1: Define tu objetivo de ingresos mensuales. Pongamos 4.000€/mes (después de impuestos, en tu mano).
Paso 2: Restale tus costes. Plataforma, herramientas, formación, marketing, contabilidad. Pongamos 800€/mes.
Objetivo bruto: 4.800€/mes.
Paso 3: Decide cuántas horas quieres trabajar. No "cuántas puedes". Cuántas quieres. Si quieres 20 horas de coaching efectivo a la semana (que ya es muchísimo, créeme), son 80 horas/mes.
Paso 4: Divide. 4.800€ / 80h = 60€/hora mínimo.
Pero ojo: ese 60€/hora es solo si todas tus horas son facturables. La realidad: por cada hora de sesión, hay 30-45 minutos de preparación, notas, seguimiento, mensajes. Tu hora real es 1,5h.
Precio mínimo realista por sesión de 60 min: 90€.
Y eso es el suelo, no el techo. Si tu posicionamiento es premium o tu nicho es pagador (executives, tech seniors, internacional), el precio debería ser 150-300€/sesión o equivalente en paquete.
Los 3 errores más comunes al subir precios
1. Subir un 20% gradualmente
No funciona. La gente que pagaba 50€ no va a pagar 60€ porque "siente lo mismo". O subes a un precio realmente distinto (50€ → 120€) o no estás cambiando nada.
2. Subir precios sin cambiar el posicionamiento
Si tu LinkedIn dice "Career Coach apasionada por el desarrollo humano" y tu paquete cuesta 1.500€, hay disonancia. Los precios premium necesitan un posicionamiento que los justifique: nicho claro, casos de éxito visibles, autoridad en el contenido.
3. Justificar el precio
Cuando alguien te pregunta el precio y respondes con un párrafo explicando todo lo que incluye, ya perdiste. La respuesta de coach con precio firme:
"El programa cuesta 1.500€. Incluye 8 sesiones, revisión de CV y LinkedIn, y soporte por WhatsApp entre sesiones. ¿Quieres que veamos si tiene sentido para tu caso?"
Frase. Punto. Pregunta. No justificas. No te disculpas. No regalas descuentos antes de que los pidan.
Cómo comunicar una subida de precios a clientes existentes
Si ya tienes clientes pagando un precio bajo y quieres subir:
- Avisa con anticipación (mínimo 30 días)
- Sé directa, sin disculpas: "A partir de [fecha], el precio del programa pasa a ser X. Para los clientes actuales, mantengo el precio anterior hasta [fecha]."
- No bajes el precio si te discuten. El cliente que negocia tu precio raramente es el que valora tu trabajo.
- Acepta que vas a perder algunos. Es parte del proceso. Los que se van son los que no encajaban con la nueva versión de tu negocio.
La verdad incómoda
El precio que cobras es el espejo más honesto de tu autoestima profesional.
No tiene que ver con cuánto vales como coach — eso ya lo sabemos. Tiene que ver con cuánto te has permitido internalizar ese valor. Cuántas veces has dicho "lo que cobro está bien" sin disculparte mentalmente.
Subir precios es un trabajo interno antes que externo. Y casi siempre, el día que te animas a cobrar lo que vales, los clientes que llegan son distintos. Mejores. Más comprometidos. Más fáciles.
No porque el precio los filtre. Porque el precio te cambia a ti primero.
P.D.: Si alguno de tus clientes te pregunta cuánto pedir en su próxima entrevista, puedes compartirles la calculadora de sueldo Pathway.